Veinticinco años después de un fugaz romance adolescente, Juan y Maguy vuelven a cruzarse por azar. Ella se ha consolidado en el mundo de los medios de comunicación; él dirige una modesta empresa de jardinería. El inesperado reencuentro despierta recuerdos, expectativas y la ilusión de recuperar aquello que el tiempo dejó atrás. Sin embargo, la posibilidad de un nuevo comienzo se ve sacudida cuando sale a la luz un episodio del pasado que obliga a ambos a revisar sus certezas.
La obra escrita por Stephen Belber, traducida por Cecilia Chiarandini y adaptada por Alejandro Giles (ambos interpretes de la obra) y Merceditas Elordi se despide después de una gran temporada 2026 y una gira de verano que la llevó por distintas ciudades de la provincia de Buenos Aires, con funciones en Mar del Plata, Luján y otros puntos del circuito.

Memoria de un crepúsculo tendrá sus ultimas tres funciones los últimos tres jueves de junio a las 20:00 h en Ítaca Complejo Teatral (Humahuaca 4027, CABA). Las entradas se consiguen en la boletería de la sala o en alternativateatral.com.
Merceditas Elordi, directora: una pregunta que me atraviesa: ¿qué hacemos con aquello que no se cerró? La obra no busca responderla, sino sostenerla en escena.
Me atrajo la forma en que la obra pone en escena algo muy reconocible y difícil de atrapar: cómo operan los recuerdos en los vínculos. No como algo fijo o nostálgico, sino como algo vivo, que se reescribe todo el tiempo. Ese corrimiento entre lo que pasó y lo que los personajes necesitan recordar. El tiempo no aparece como línea, sino como un presente expandido donde todo vuelve transformado.
Y, en lo personal, hay una pregunta que me atraviesa: qué hacemos con aquello que no se cerró. La obra no busca responderla, sino sostenerla en escena.
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