El dramaturgo y director chileno Nicolás Venegas compartió detalles sobre el proceso creativo detrás de “Manual de Autoayuda”, la obra con la que su compañía, Teatro Infausto, se presenta este fin de semana en La Rioja y Córdoba.
En diálogo con Escenarios Nacionales, el director hizo un repaso por el origen del proyecto, el peso del contexto chileno en la escritura de la obra, y la mirada que propone sobre la felicidad bajo el modelo neoliberal.
“El modelo neoliberal no es solo un modelo económico, sino también un modelo que está dentro del cuerpo de las personas, que las moldea en términos de identidad”, sostuvo Venegas.
¿Cómo describirías Manual de Autoayuda?
“Podríamos describirla como una conferencia performática en la que se pone en escena a un performer —que soy yo, en este caso— que manifiesta una insatisfacción, una problemática con respecto a acceder a la felicidad. A partir de eso empieza a generar distintas estrategias, tomando de algún modo como referencia las lógicas mercantiles, para agenciar esa insatisfacción: constelaciones familiares, coaching ontológico, distintos tipos de terapias a las que hoy podés acceder fácilmente por internet. La obra trabaja mucho con el humor negro y tiene varios elementos de stand-up comedy porque es bastante inmersiva. También hay un momento participativo con el público —sin obligar a nadie—, trabajamos mucho con el presente, con lo que va ocurriendo en la función. En definitiva, termina siendo una experiencia construida a partir de las estrategias que vamos elaborando para que este personaje intente alcanzar su objetivo: lograr la felicidad como un bien permanente.”
¿Por qué el humor negro como herramienta? ¿Qué te motiva a vos y a la compañía a usar ese recurso?
“Siempre me he sentido más cercano, en términos de construcción narrativa, al humor negro, como una forma de observarnos de manera más crítica, sin caer en afectos autocompasivos. Nos permite volver sobre los infortunios o sobre esas cosas que nos pasaron, que fueron negativas, y darles una capa de humor. También es una buena forma de observar los patetismos que habitamos, sobre todo en nuestras relaciones interpersonales. Es una herramienta crítica muy potente, que genera reflexión a partir de lo patético y de lo incómodo.”
¿Cómo nació la obra? ¿Cómo fue el proceso de creación?
“Esto partió de una residencia que hicimos en el GAM [Centro Cultural Gabriela Mistral], junto a la compañía Teatro Niño Proletario. El proyecto inicialmente hablaba del coaching y de la felicidad como un bien de consumo, pero con el tiempo se volvió más personal. María y yo trabajamos desde nuestras propias debilidades, apoyándonos en la idea de la ‘hedonia depresiva’ de Mark Fisher: esa insatisfacción constante que producen las sociedades neoliberales, donde la lógica mercantil convierte el consumo en una búsqueda permanente. Desde ahí decidimos abordar la obra no desde la salud mental como un problema patológico, sino desde cómo habitamos la ciudad y esa sensación persistente de insatisfacción.”
¿Dialoga esa experiencia chilena sobre el neoliberalismo con la realidad argentina?
“Nosotros insertamos la pregunta desde nuestra comprensión sociocultural, desde la lógica chilena, donde entendemos lo neoliberal como una forma de vida: está inserto en la locomoción colectiva [transporte público], en el acceso a los espacios públicos, todo está privatizado. Pero creo que se inserta de igual manera en la cultura argentina, en términos políticos, porque también hay una desafección constante frente a los fenómenos políticos, a los cambios. Ese aceleracionismo también es neoliberal: habla de una política que es cambiante, mutable, y que genera en las personas una insatisfacción por no tener certezas de cómo va a ser lo que viene después. Por eso la pregunta sobre el estado permanente se responde casi por sí sola: efectivamente la felicidad no es un estado permanente, pero pareciera ser el deseo que tenemos, proyectado hacia adelante.”
¿Por qué tomaron la decisión de sumar al público en Manual de Autoayuda?
“Porque siempre quisimos hacer un espectáculo en que el público se sintiera parte, que fuera inmersivo, y que la obra —que habla de una persona que está padeciendo algo, no patológico— hiciera espejo fácilmente con quien lo está mirando. En ese sentido, el público se vuelve parte relevante de la gestión de la felicidad que queremos para esta persona: son parte de la estrategia. Hay una parte en que hacemos una constelación familiar con gente de la audiencia. Según la función, hay públicos más reacios y públicos que quieren participar mucho, pero la decisión parte de generar una experiencia inmersiva en la que todos los que estamos participando tenemos el mismo objetivo: que este performer logre contar la felicidad. Así incluimos a la audiencia sin generar una otredad entre público y elenco, siendo parte de lo mismo.”
En La Rioja también van a estar con un laboratorio escénico. ¿De qué trata?
“Vamos a hacer un laboratorio de dos horitas, bien cortito, donde vamos a tratar de aplicar metodológicamente, de manera resumida, los pasos autorales que nos llevaron a construir la obra que logramos llevar a cabo. Va a ser previo a la función, en el mismo teatro. Después tenemos un break y nos preparamos para la función.”
Tu primera obra, “Quiero Entregarte Mi Corazón”, también es atravesada por la cuestión mercantil, ¿cómo fue ese recorrido hasta llegar a Manual de Autoayuda?
“Encontramos una frase que nos hace mucho sentido a nivel de autoría de la compañía: nuestra principal pulsión es trabajar sobre el individuo bajo el modelo neoliberal. Hay otra obra, Figuraciones, que también habla del modelo neoliberal pero tomándolo como referencia extracinematográfica, como una figura de fondo que no aparece. Acá lo dedicamos a la salud mental; en otra hablamos sobre zonas rurales, como en Quiero Entregarte Mi Corazón. En general tiene que ver con cómo el modelo neoliberal no es solo un modelo económico, sino también un modelo que está dentro del cuerpo de las personas, que las moldea en términos de identidad.”

Llevan desde 2024 con esta obra, y no es la primera vez que están en Argentina. ¿Cómo es la experiencia de ser una compañía chilena de teatro y hacer teatro acá?
“Fue muy buena. Por lo general el público chileno es mucho más reacio a la participación, más tímido, ni siquiera la mencionan como una barrera. En Argentina nos encontramos con una audiencia mucho más participativa, mucho más opinante, y eso fue muy nutritivo para la obra.”
¿Hay ideas de traerla a Buenos Aires próximamente?
“Nos encantaría. De hecho estuvimos viendo posibilidades. Por ahora no, pero tenemos muchas ganas. Hay que ver los temas logísticos, los fondos, porque estamos en una etapa difícil en términos de financiamiento: hay un recorte de presupuesto de cultura del 10%. Es terrible lo que nos está pasando, y cada vez se nos hace más difícil la circulación. Aun así estamos contentos y con muchas ganas de poder llevar la obra a Buenos Aires.”
¿Cómo sigue la gira?
“Nos vamos a Córdoba, de ahí nos devolvemos unos días a Santiago y después nos vamos a Nueva York, al Iati Theater, un teatro latino con foco en comunidades migrantes y latinas, que es justo el público al que queremos llegar. Tenemos tres funciones hasta el 15 de agosto. Después tenemos otras funciones en Valparaíso, y de ahí ya no sabemos qué va a pasar, pero esperamos que la obra siga en movimiento. Ya lleva tres años y esperamos que no decaiga.”
Manual de autoayuda
Función en La Rioja: sábado 25 de julio, 20:00 hs, Teatro de la Ciudad (San Nicolás de Bari y Pasaje Calchaquí, La Rioja Capital, provincia de La Rioja). Entradas anticipadas en boletería del teatro o por reserva telefónica al 3804-844513.
Función en Córdoba: domingo 26 de julio, 20:00 hs, Sindicato de Maravillas (Libertad 326, Córdoba Capital, provincia de Córdoba). Entradas a través de sindicatodemaravillas.com o en puerta.