La Sociedad Italiana aclaró que no negocia con privados para terminar la obra. La puesta en valor se frenó por el corte a la obra pública del Gobierno nacional.
El histórico Teatro Italiano de Junín, en la provincia de Buenos Aires, permanece cerrado y con sus obras de restauración paralizadas. El freno responde a la suspensión de la obra pública impulsada por el Gobierno nacional, lo que dejó inconclusa la recuperación arquitectónica del edificio patrimonial. Ante los recientes rumores sobre un posible traspaso de la sala a grupos empresarios para finalizar las remodelaciones, la Sociedad Italiana de Junín, propietaria del inmueble, desmintió cualquier negociación y aclaró el estado legal del espacio.
Miriam Luterotti, presidenta de la institución, explicó que las tareas se ejecutaban a través de un convenio con la intendencia de Pablo Petreca, que canalizaba los fondos nacionales hacia el municipio. Los desembolsos permitieron restaurar el primer piso, la fachada y el hall de entrada hasta el final del mandato de Alberto Fernández, pero quedaron interrumpidos de manera definitiva con el inicio de la gestión de Javier Milei.
Un largo proceso de salvataje edilicio
El Teatro Italiano fue clausurado de manera preventiva por fallas estructurales en el período posterior a la tragedia de Cromañón. Desde entonces, el espacio atravesó distintas fases para garantizar su supervivencia estructural y legal. Durante la gestión del exintendente Mario Meoni, la comisión directiva logró firmar un convenio de protección patrimonial que impidió que el edificio fuera convertido en una sala de bingo, asegurando su uso exclusivo como espacio teatral.

La primera etapa de la recuperación se sostuvo sin aportes del Estado. Mediante donaciones de la comunidad y empresas locales reunidas durante más de dos años, la Sociedad Italiana logró cambiar y sellar la totalidad del techo para frenar las filtraciones, además de construir desagües pluviales y actualizar los planos. Respecto al interior de la sala principal, las autoridades confirmaron que las butacas originales se mantienen absolutamente intactas.
Rumores de privatización y el futuro de la sala
Sobre el presunto interés de inversores privados para concluir las obras a cambio de la explotación comercial, Luterotti fue tajante y afirmó que la institución no inició conversaciones con ninguna empresa. Actualmente se mantiene vigente el convenio con el municipio local, que continúa buscando vías administrativas para destrabar el financiamiento. A su vez, la presidenta descartó la posibilidad de recibir aportes desde el exterior, ya que las autoridades consulares confirmaron formalmente que el gobierno italiano no solventa obras de infraestructura en territorio argentino.
El futuro del proyecto dependerá estrictamente de la reactivación de los fondos. Sin embargo, la entidad propietaria ya definió el modelo de gestión para cuando se logre la reapertura edilicia: debido a que la Sociedad Italiana no se especializa en curaduría ni programación artística, la administración de la sala será tercerizada y delegada a gestores culturales profesionales vinculados a las artes escénicas.
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