Naty Pascale protagoniza "La urdimbre y la trama", de Mónica Maffia, también bajo su dirección. En la misma, una tejedora en guerra por la supremacía del simbolismo sagrado del hilado, transformará su telar poético en un arma para denunciar abuso de poder, violencia física, psicológica, patrimonial, simbólica, mediática y de género.

- ¿Con qué nos vamos a encontrar en "La urdimbre y la trama"?
- "La urdimbre y la trama" es una reescritura que hizo Mónica Maffia del mito griego de Aracne. Ella era una tejedora de la cordillera, que admira mucho, y lee desde chica mitología griega, y para ella son sus cuentos y va a Grecia a conocer esos lugares. Y queda varada, sin dinero ni documentos, y empieza sobrevivir con sus tejidos. Allí comienza a sentir una presencia extraña de una vieja que termina siendo Palas Atenea. Con esto no spoileo nada. Y ellas tienen un enfrentamiento, donde utiliza su telar como motivo de lucha y denuncia de lo patriarcal que tiene los mitos.
- ¿Cómo te llega el texto? ¿Qué es lo que te sedujo para aceptar?
- La obra me llega porque post pandemia yo hice un proyecto que era una coproducción argentina - boliviana - española, pero que fue impulsada por un grupo de escritura. Y uno de ellos es Stylianos Rodarelis, que es griego, que fue el gestor de este proyecto donde se juntaban dramaturgos de todo el mundo a escribir y montar. Yo fui parte de uno como actriz. Él le recomienda a Mónica mi trabajo, nos conocemos con ella, y me propone este texto. Lo leí, me pareció super interesante, un texto que tiene un montón de aristas, que tenía muchos matices actorales, y acepté. El proceso para el montaje fue super rico, trabajamos mucho pero con mucho detalle. Mónica es muy clara en su dirección. Todo el proceso de investigación fue muy interesante. Muy feliz. El proceso fue una alegría inmensa.

- ¿Qué desafíos te plantea hacer un unipersonal?
- Yo siempre pienso el teatro como equipo, conjunto, y mas allá que uno está solo en el escenario, no está solo. Hay otres que están rondando. No soy yo sola, hay un equipo atrás. También está el público y esos otros personajes que son parte de la escena.
Es el segundo unipersonal que hago. El primero fue "Nenina", con dirección de Iván Moschner. Pero si tiene esto. El BAC es muy grande, tiene mucho público, y yo ahí sola. El proceso está siendo tan rico que me dan ganas de compartirlo.