En "Escenarios Nacionales" charlamos con la actriz y clown, quien está protagonizando su unipersonal en el Teatro La Carpintería (Jean Jaures 858), los viernes a las 22:00hs.
— ¿Cómo nace "Tíapatria"?
— Hace mucho tiempo que estaban en mí las ganas de volver a hacer un unipersonal; ahí no hay límites. El puntapié fue una invitación a Bogotá para el Segundo Diplomado Internacional de Clown. La obra se creó de manera muy fluida, como una flecha, junto a los directores Jorge Costa y Gabriel Páez, con la música de Luis Sticco naciendo a la par.
— ¿Cómo fue esa experiencia en Colombia?
— Hermosa. El comentario, tanto allá como acá, fue: "Me hizo reír y llorar a la vez". Esa es la idea: que de la mano de la risa lleguemos a esos lugares más melancólicos.
— Contanos el argumento de la obra.
— Es la historia de una maestra delirante, amante de los libros, que en medio de su rutina laboral se deja atravesar por la inminente pérdida de su tía. Una tía que es patria y que se mete en cada huequito del trabajo para irse despidiendo. Esta maestra, guiada por Cortázar, intenta aceptar la partida pero también se pregunta si no es posible, tal vez, flotar para siempre.
— ¿Cuánto hay de tu paso por la escuela en el argumento?
— Muchísimo. Fui a la escuela pública, con esa conciencia del sobreesfuerzo de las maestras. Hay imágenes de mis propias tías abuelas, Amparo y Julia, esperándome a la salida para ir a comer papas fritas con huevo frito; el manjar máximo después de correr en el patio.
— ¿Cuál es el peso que tiene Julio Cortázar en la obra?
— Sus relatos son la voz que la acompaña. Él alimentó el universo poético de la obra y le dio a la maestra ese mundo imaginario fundamental para sostenerse ante la caída.
— ¿Qué es el teatro en tu vida?
— Es una de las razones fundamentales por las que me muevo. Es creer, es un salto al vacío y es la pregunta abierta que te obliga a la aventura. El teatro es tejer redes para tratar de entender el mundo. Es vida.