"Esta es una obra que a todos nos conmueve"
– ¿Cómo te encuentra esta tercera temporada de "Un informe sobre la banalidad del amor"?
– Muy contentos, felices. Estamos haciendo algo que nos gusta mucho y tiene gran repercusión en la gente. Haber apostado, tras la temporada en el Teatro Cervantes, a volver a hacer la obra y lograrlo después de más de un año y medio es una enorme satisfacción. Como dice Heidegger en un momento, "el tiempo se ha puesto en armonía". Esa armonía nos permitió volver a contar una historia que nos conmueve profundamente. Como actor uno a veces hace cosas que no lo representan del todo; esta obra, en cambio, nos provoca. Y poder compartir esa emoción con el público es maravilloso.
– ¿Cómo definirías el amor entre Arendt y Heidegger?
– Es pasión. Más allá de lo intelectuales que eran, de su capacidad para pensarse y repensarse, lo que los une es la pasión. Incluso ante la faceta nazi de Heidegger, ella sigue escuchando, sigue volviendo, sigue amando. Mantener ese amor en el tiempo es propio de la pasión.
– ¿Conocías esta historia antes de que te llegara la propuesta?
– No. No conocía la historia ni tampoco a Hannah Arendt. Y de Heidegger había escuchado apenas su nombre.
– ¿Qué te sedujo de la obra cuando llegó la propuesta?
– Que Diament pudiera escribir, a partir de esta historia, algo tan reconocible para cualquiera. Me conmueve la obra, su estructura, y el modo en que el autor imagina posibles situaciones entre estos dos personajes tan interesantes. Él toma a esta mujer judía, libre, en tiempos del nazismo, y a este gran pensador, casado, mujeriego, y construye con su imaginación un mundo donde el público puede entrar y emocionarse. Eso me conmovió: el hecho teatral.
– El texto es central. Y tanto vos como Osmar Núñez lo transmiten con enorme precisión.
– Porque ahí está la palabra. Cuando creés que vale la pena que la gente reciba eso, ponés el alma. Una función nunca es igual a la otra. Y esta obra tiene la capacidad de generarnos cosas nuevas cada vez. Lo que pasa en escena, esa invitación a dejarse llevar, es irrepetible. Es una especie de chamanismo.
– La obra también te valió premios como el María Guerrero y el ACE.
– Nunca había recibido premios de esa categoría. Es interesante verse en una situación así, pero no creo que sean lo más importante. Son una caricia. El premio verdadero es poder seguir subiéndose al escenario. Recibir el reflejo de lo que uno pone ahí. En "Un informe…", ese reflejo es intensísimo, y ese es el premio.
– Ser hijo de actores, ¿marcó tu camino?
– Creo que sí, porque se trata de climas y vivencias. Si desde los tres años te llevan al teatro, algo se gesta. Pero lo decisivo es el momento en que uno dice: "ésta es la forma en que quiero estar en el mundo". Se puede ser feliz siendo actor o escribano; depende de lo que uno ponga en eso.
– ¿Ese amor por la profesión te llevó a ser dirigente de la Sociedad Argentina de Actores?
– Los actores me mueven profundamente. No nací siendo dirigente, pero siempre estuve cerca por mi condición de actriz. Creo en las individualidades que se suman. Y este trabajo dentro de la Asociación Argentina de Actores me permite descubrir un mundo nuevo, defender, mejorar, escuchar, comprender. Es agotador a veces, pero de una profunda alegría. También es un premio: seguir aprendiendo y dándose desde otro lugar.
- Ficha técnica:
- Actores: Alejandra Darín y Osmar Núñez
- Participación especial (audiovisual): Marta Bianchi, Horacio Roca, Ingrid Pelicori y Héctor Bidonde
- Director: Manuel Iedvabni
- Guión: Mario Diament